Quién soy
Me llamo Martinho Arantes. Trabajo desde Galegos Santa Maria, Barcelos, y grabo bodas por todo el Minho y por casi todo Portugal.
Soy una persona bastante reservada, lo que no parece un gran argumento de venta hasta que se entiende para qué sirve. No soy de imponerme en una sala. En una fiesta soy más de quedarme apoyado en una esquina mirando que de ir al centro. Con el tiempo entendí que eso no era un defecto para el trabajo: era el trabajo. La gente se comporta de otra manera cuando alguien la observa sin pedirle nada.
Llevo más de 8 años grabando bodas y he perdido la cuenta de las iglesias del Minho en las que he estado. Un número redondo de bodas quedaría bien aquí, pero nunca las conté, y nunca me ha parecido que sea eso lo que hace confiar en un profesional.

De dónde vengo
Estudié Informática, rama de Gestión. Al acabar la carrera me di cuenta de que lo que de verdad me interesaba estaba en otro sitio: en el vídeo, y sobre todo en la manera en que el cine resuelve las cosas. Pasé bastante tiempo intentando rehacer efectos en casa, copiando planos que había visto, entendiendo por qué una escena funcionaba y la siguiente no.
Empecé a grabar en serio para empresas. Promocionales, institucionales, lo que iba saliendo. Hasta que me llamaron para una boda, en una quinta de Ponte de Lima.
Fue otra cosa. En un vídeo de empresa la historia es la que el cliente quiere contar, y soy yo quien la construye. En una boda la historia ya existe antes de que yo llegue —cada pareja trae la suya— y mi trabajo es no ponerme delante. Las emociones de ese día no se escenifican ni se repiten: o se cogen, o se pierden.
Me quedé por eso.
Fuera del trabajo, mi tiempo es de Ana, mi mujer, y de nuestros hijos. La familia y la fe son lo que me orienta, y no me parece casualidad haber acabado grabando exactamente esto: personas que se comprometen la una con la otra. Sé el peso que tiene el día que me piden guardar.
La manera de trabajar que tengo hoy vino de otro sitio: de grabar al lado de fotógrafos. Muchas de mis bodas llegan por recomendación o por subcontratación de fotógrafos, y quien trabaja así aprende deprisa una cosa: el espacio en medio de la iglesia no es solo nuestro. Aprendí a leer dónde se va a colocar el otro, a ceder el ángulo bueno cuando hay que cederlo, y a resolver mi problema sin crear uno al lado. Eso acabó siendo mi firma.
Cómo trabajo
Estoy solo en la mayoría de las bodas y es así como trabajo mejor. Una persona más en la sala es siempre una persona más que se nota.
Cuando la boda tiene escala para ello —muchos invitados, ceremonia y fiesta en sitios alejados, o cuando los novios quieren cobertura en paralelo— llevo un segundo operador, y elijo siempre a alguien que trabaje de la misma manera. No me sirve de nada ser discreto si llevo al lado a quien no lo es.
No traigo equipo de producción, no traigo ayudante para sujetar luces, y no monto nada que no pueda desmontar solo en dos minutos. Eso no es ahorro: es lo que me permite estar en un sitio y tres minutos después en otro sin que nadie se dé cuenta.
Solo grabo una boda al día. Siempre.
Con qué trabajo
No creo que una lista de material deba ayudaros a elegir un videógrafo, y por eso está aquí abajo y no en la primera página. Pero hay quien quiere saberlo, y es justo.
Grabo con una Panasonic S5 II y una Fujifilm XH2S. La primera es la cámara principal y aguanta bien lo peor que tiene una boda: luz de iglesia, luz de final de tarde y luz ninguna. La segunda va conmigo todo el día, normalmente con un teleobjetivo, y con ella grabo gran parte de los preparativos y de la ceremonia: es la que me deja estar lejos y aun así estar cerca.
En objetivos uso Panasonic, Tamron, Viltrox y Sigma. No soy purista con las marcas; elijo por lo que cada objetivo me deja hacer sin obligarme a acercarme más de lo que debo.
En luz tengo Aputure HL 672s y paneles Amaran, y los uso lo menos posible. Una luz encendida cambia una sala y cambia a la gente que está en ella. En los preparativos rara vez enciendo nada; por la noche, si la pista está de verdad a oscuras, pongo una luz pequeña en una esquina y la dejo ahí quieta.
En sonido trabajo con micrófonos Rode y grabadoras Tascam, y es la parte del material a la que doy más importancia. Son ellos los que garantizan que los votos, el sermón y los brindis queden grabados enteros y limpios, incluso cuando estoy al otro lado del salón. Es también lo que hace posible la película documental.
Para planos aéreos uso un DJI Mini 4 Pro, y lo uso con criterio: en fincas con espacio, al final de la tarde, y nunca por encima de una ceremonia. Un dron zumbando sobre la iglesia es exactamente lo contrario de lo que os prometo.

Dónde estoy
Galegos Santa Maria, Barcelos, a poco más de una hora de Vigo. En un radio de 100 km desde aquí no hay coste de desplazamiento.
Grabo fuera de esa zona con mucho gusto, incluidas bodas fuera de Portugal. Ya he trabajado con parejas que vinieron de fuera a casarse aquí.
Sobre el idioma prefiero ser claro desde el principio: en español entiendo todo y escribo sin problema, pero hablándolo me cuesta un poco. En inglés y en portugués me comunico con toda naturalidad. Prefiero decíroslo ahora, y no el día de la boda.
