Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda en recibir los vídeos?
El teaser llega en 72 horas. Es un plazo firme: tres días después de la boda tenéis un minuto montado, a tiempo de enseñárselo a quien todavía os está preguntando qué tal fue.
Los highlights, unos cuatro minutos que ya cuentan el día con más calma, llegan después, dentro del mismo proceso. Son una opción de pago, aparte del paquete.
La película final tarda entre 60 y 90 días. Digo el número más alto a propósito. Entre junio y septiembre tengo bodas casi todos los fines de semana, y cada vez más entre semana. Un montaje honesto no se hace en los días que hay entre dos sábados; fuera de temporada llega antes. Prefiero decir noventa y entregar a los setenta que prometer treinta y andar pidiendo perdón después.
Si hay una fecha que os importa de verdad, decídmelo al reservar y os digo enseguida si puedo.
¿Cuántos vídeos recibimos en total?
Dos en el paquete, y dos más si los queréis.
El teaser, a los tres días: un minuto, para compartir.
Los highlights, dentro del mismo plazo de entrega: unos cuatro minutos, una versión con más espacio que el teaser pero más corta que la película final.
La película final, entre 60 y 90 días: la versión montada y musicada del día entero, entre 15 y 30 minutos según la escala de la boda, si es un evento muy grande o algo más sencillo.
La película documental es opcional y se paga aparte. Tiene poca edición a propósito: fragmentos más largos de la ceremonia y de la fiesta en la finca, con el audio captado en el momento — la música que sonó de verdad en la iglesia, el celebrante tal como se oyó, la fiesta como sonó. No es para publicar; es para dentro de quince años.
¿Os desplazáis? ¿Cobráis desplazamiento?
Sí, me desplazo. Trabajo desde Barcelos y la regla es simple: en un radio de 100 km desde allí no hay coste de desplazamiento. Buena parte del sur de Galicia entra en ese radio.
Fuera de ese radio sí lo hay, y el importe entra en el presupuesto desglosado, sin sorpresas: sabéis cuánto es antes de firmar nada. En bodas lo bastante lejos como para que no dé tiempo a ir y volver, entra también el alojamiento de la víspera, que además me interesa a mí, porque me permite llegar por la mañana descansado y con el sitio ya conocido.
¿Y si llueve?
Se graba igual, y no es una catástrofe.
Las bodas con lluvia están entre las mejores que he grabado. La luz queda suave y uniforme, los paraguas dan planos que en un día de sol no existen, y aparece un tipo de complicidad entre la gente que solo sale cuando el plan ha salido mal y todo el mundo ha decidido reírse de ello.
Por mi parte, el equipo está preparado para trabajar bajo la lluvia y yo también. Lo que cambia es el plan del día, y eso se resuelve sobre la marcha con vuestro fotógrafo y con la finca. Lo que no cambia es que sigo sin pediros que repitáis nada.
¿Lleváis segunda cámara?
Llevo siempre dos cuerpos conmigo, incluso cuando estoy solo. Uno de ellos no se usa nunca si el otro no falla: está ahí exactamente para eso.
Un segundo operador es otra conversación. En la mayoría de las bodas trabajo solo, y es así como trabajo mejor: una persona más es siempre una persona más que se nota. Cuando la boda tiene escala para ello —muchos invitados, ceremonia y fiesta en sitios alejados, o cosas ocurriendo en paralelo— llevo un segundo operador y elijo siempre a alguien que trabaje como yo. Hablamos de eso cuando me contéis cómo va a ser vuestro día.
¿Trabajáis con nuestro fotógrafo?
Todas las semanas, y es justo así como me gusta trabajar. Buena parte de mis bodas me llegan a través de fotógrafos.
Decidme quién es y hablo con él antes. Acordamos posiciones, quién manda en la hora del retrato y cuándo enciendo yo una luz. Son diez minutos de conversación que os ahorran un día entero de dos equipos tropezando el uno con el otro, y vosotros no tenéis que gestionar nada de eso.
Si todavía no lo habéis elegido, puedo sugeriros nombres de gente con la que ya he trabajado. No gano nada con eso, y os digo siempre que no gano nada con eso.
¿Cuánto tiempo guardáis los archivos de nuestra boda?
Los archivos originales quedan guardados en dos sitios distintos durante 12 meses a contar desde la entrega de la película final. En ese periodo, si perdéis vuestro archivo, basta con pedirlo.
Pasado ese tiempo mantengo la película final y el teaser montados por tiempo indefinido, pero no garantizo el material en bruto. Si queréis una copia de los archivos originales para guardarlos, decídmelo y lo organizamos: sale más barato hacerlo en el momento de la entrega que dos años después.
Os aviso antes de borrar nada.
¿Publicáis nuestra boda? ¿De quién son los derechos de imagen?
Esta es la pregunta que más me interesa responder, así que la respondo al completo.
Os voy a pedir autorización, y vosotros decidís.
Empiezo por la parte que me toca: necesito enseñar lo que hago. Es así como me encuentran las parejas, y un videógrafo sin trabajo visible no tiene manera de demostrar nada a nadie. Por eso lo pido, y digo para qué: la web, el canal de YouTube, Instagram.
Ahora la parte que os toca, que es la que manda. No se publica nada sin vuestra autorización escrita. Si decís que no, es que no: no cambia el precio, no cambia cómo grabo, y no voy a volver al tema seis meses después para intentar convenceros.
Y no es todo o nada. Se acuerda qué puede salir y qué no: hay quien autoriza todo, hay quien autoriza solo planos sin invitados, hay quien no quiere que se oigan los discursos, hay quien prefiere que no aparezca el nombre. Queda por escrito, y es lo que se cumple.
Hay además un tercero que conviene que conozcáis. Cuando la boda me llega a través de un fotógrafo o de un estudio, existe un segundo acuerdo — el suyo, con vosotros — y ese también tiene que autorizar. A veces tengo una película que me gusta mucho y que no puedo enseñar por eso. Forma parte de trabajar bien con los colegas, y no lo discuto.
Por eso lo que está en la web y en el canal no es todo lo que he grabado, y nunca lo será.
Lo que tiene autorización va quedando en mi canal de YouTube, en youtube.com/@arantesFilms. Es el sitio donde hay más que ver que aquí.
Somos tímidos delante de la cámara. ¿Es un problema?
No. Probablemente es la razón por la que estáis leyendo esta página.
Pido poco, pero no pido nada de nada: sería mentira deciros eso. Es en la hora del retrato donde doy alguna indicación — que caminéis otra vez hasta ahí, que os quedéis quietos un poco más. Son indicaciones sencillas y son pocas. Lo que nunca os voy a pedir es que finjáis una emoción. En los preparativos grabo con teleobjetivo desde el otro lado de la habitación. En la ceremonia las cámaras están en posición fija. En el retrato, quien da indicaciones es el fotógrafo, y yo me limito a grabar lo que ocurre entre ellas.
La mayoría de las parejas tímidas me dice lo mismo al ver la película: no recuerda que yo estuviera allí en esos momentos.
Ya tenemos fecha. ¿Cuándo deberíamos hablar con vosotros?
En cuanto tengáis la fecha y el lugar. Solo grabo una boda al día y las fechas de verano se cierran con bastante antelación.
Si la fecha ya está ocupada, os lo digo enseguida: no os pongo en lista de espera ni os dejo colgados esperando una respuesta que ya sé cuál es.
¿Cómo se reserva y cómo se paga?
Me escribís con la fecha y el lugar, y contesto con disponibilidad y precios. Si seguimos adelante, quedamos para hablar: en persona si estáis cerca, por llamada si no.
La fecha queda reservada con el contrato firmado y una señal del 25%. Otro 50% se paga la semana anterior a la boda, y el 25% restante en el momento de la entrega del vídeo o los vídeos finales. Emito factura siempre.
¿Habláis español? ¿Y inglés?
Prefiero contestar a esto con toda la honestidad, aunque me incomode escribirlo en esta página.
En español entiendo todo lo que me decís y escribo sin ningún problema: los correos, el presupuesto y el contrato los podemos llevar en español de principio a fin. Hablándolo me cuesta más. Me defiendo en una conversación corta, pero en una charla larga acabo tirando de portugués o de inglés, y no quiero que descubráis eso el día de la boda.
En la práctica, entre gallego, portugués y castellano nos entendemos casi siempre, y con el celebrante y con la finca me apaño bien. Pero si para vosotros es importante tener conversaciones largas y precisas por teléfono en español, es justo que lo sepáis antes de contratarme y no en septiembre.
En inglés me comunico sin ninguna dificultad, si esa fuera una alternativa cómoda para vosotros.
